Arquitecturas inacabadas


El debate sobre las obras de arte inacabadas no está agotado. La historia nos ha legado monumentos que, por caprichos del destino, no se llegaron a concluir, pero de bastantes se conservan los planos, alzados e indicaciones del arquitecto diseñador.

Este debate se caldeó en España con motivo de las obras en el templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Un sector de la población prefería dejar la obra inconclusa, tal como quedó a la muerte de Gaudí, y otros eran partidarios de terminarla, siguiendo las instrucciones que había dejado el autor. Pero yo lo adivino más encarnizado si ese debate lo trasladásemos a edificios mucho más antiguos, consolidados en el imaginario colectivo con la nueva morfología que el paso de los siglos les ha otorgado.

Fíjense cómo hubiese quedado la catedral de Málaga (la manquita) si la fiebre constructora del ladrillazo hubiese sido administrada por diletantes, en lugar de por ex-poceros =


[ El verdadero acto creativo es el diseño del edificio sobre el papel, y no las obras de cantería y construcción física, por lo que no se incurre en un falso histórico ]
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