Iconografía del escudo de España, y los fasces de Roma


Los fasces simbolizaban la unidad del imperio romano. Su origen es muy antiguo. Tres pueblos prerromanos sellaron su unión con un rito en el que cada uno aportó diez varas de madera (ver imagen), que se ataron con una cinta de cuero formando así un haz (del latín "fascis", manojo). Eran los latinos, los etruscos y los sabinos. El icono tenía más florituras, como el color rojo de la cinta o un hacha en el centro del haz, pero el significado principal fue el que se ha descrito.


Este símbolo ha tenido mucho uso a lo largo de los tiempos. Aparece, por ejemplo, en los brazos del sillón de la escultura sedente de Abraham Lincoln del National Mall, en Estados Unidos, obra de 1922, simbolizando la unión de los Estados; lo usó la dictadura italiana de Mussolini; y también en esa época, en 1943, se integró en el emblema de la Guardia Civil.


Una variante de este símbolo es el haz de flechas de los Reyes Católicos. La idea es la misma. En lugar de varas, son flechas atadas. Este icono fue rescatado por el partido falangista durante el franquismo. De hecho, la palabra falange tiene un significado parecido a "fascis", pero es de origen griego.



El símbolo o escudo del Estado español también aglutina la unión de cuatro naciones, con sendos emblemas de origen medieval: Aragón, Navarra, León y Castilla (ver imagen). Al igual que el icono de los fasces, este símbolo tiene más adornos. Por ejemplo, una alusión al reino de Granada. Esto es anecdótico, pues este reino quedó absorbido por Castilla, y su población expulsada al Magreb. También el reino de León fue aculturizado por Castilla. Incluso su lengua, el asturleonés o bable, se tuvo que refugiar en las montañas asturianas, donde todavía resiste. Otro idioma que está moribundo es el aragonés, hoy hablado solamente por un puñado de cabreros en los Pirineos más recónditos. Esta lengua tuvo una gran extensión por el sur, y se habló incluso en la provincia de Albacete. Fue un idioma importante de una nación influyente. Pero el aragonés también fue barrido por el influjo castellano.


En el escudo del Estado español solo quedan dos naciones que resisten a la aculturación: Cataluña y Navarra.

Cataluña está representada en el emblema de Aragón, pues comparten bandera. Aragón era una monarquía compuesta, y podría ser ese el motivo por que Cataluña mantuvo su idiosincrasia cultural. En Navarra y Vasconia, además del idioma, se ha conservado una rica mitología autóctona que fue estudiada por Julio Caro Baroja. Olentzero, el mito del carbonero, fue prohibido por la dictadura de Franco, que fue otro periodo más del proceso castellano de aculturación.

Faltaría otro escudo más. El de Galicia. Son frecuentes las noticias que hablan del descenso de galegoparlantes. Seguro que el portugués, idioma hermano del gallego, no se extingue, estando protegido por un Estado propio.

El pacto de unidad de las tribus itálicas acabó con las culturas sabina y etrusca absorbidas por la latina. De igual manera que está ocurriendo en España (¿o habría que llamarla Castilla?) con la avasallante predominancia de lo castellano.